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Pocas
librerías de la calle Corrientes guardan tantas
historias como la Librería
Hernández a sus casi 50 años
de vida. Especializada en Ciencias Sociales y Literatura,
con un fondo editorial que supera en la actualidad los
250.000 títulos, es el centro de consulta bibliográfica
obligado de investigadores así como de lectores
siempre ávidos de novedades
literarias. Se puede encontrar en sus estanterías
la más completa oferta en ediciones locales y españolas.
La casa central de la librería desde 1973 se encuentra
en Corrientes 1436, cerca de la boca “Uruguay” del
subte “B”, lindera a otro clásico porteño
como el cine Lorca. La sucursal en Corrientes 1311 se inauguró a
principios del 2001 y es atendida, al igual que la casa
matriz, por libreros que son voraces lectores.
La historia de los últimos años de la Argentina se puede contar
a través de los avatares de la librería, cuyo fundador, Damián
Carlos Hernández, fue encarcelado bajo la dictadura de Onganía en
1966. En la década y dictadura siguiente su librería fue cerrada,
razón que le obligó exiliarse con su esposa en Uruguay. En 1955
Hernández fundó la Distribuidora y Editores Reunidos (DER) que
distribuía libros y revistas culturales como Mundo Nuevo,
donde salió publicado por primera vez en letra de molde Manuel Puig, el
poemario del polémico Heberto Padilla Fuera
del juego editado por Aditor (del que aún se conservan algunos ejemplares
en el depósito) así como los títulos editados bajo el sello “La
Reja” cuyo catálogo iba desde El sentido del cine de Eisenstein
hasta El verdugo de Pär Lagerkvist. Desde 1969 hasta 1974 funcionó la
librería en Corrientes 1580 para mudarla definitivamente en su actual
ubicación desde 1973. El 28 de enero de 1977 la librería fue cerrada
casi durante un año por la dictadura del Gral.
Videla, su encargado fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo durante
meses y su dueño tuvo que exiliarse en Uruguay hasta el retorno de la
democracia en diciembre de 1983. Damián Carlos Hernández falleció poco
tiempo después de su vuelta al país el 6 de febrero de 1987, pero
su legado quedó al resguardo de su esposa e hijas que siguen en el arte
de vender libros. Oficio artesanal que no tiene otro secreto que el de contar
historias ajenas que entusiasman tras la lectura. Historias sobre la librería
Hernández aún se escuchan cuando clientes y amigos comentan su
relación con los libros prohibidos por las dictaduras, las lecturas a
escondidas, el miedo de poseer un volumen non santo para el canon, que al intentar
quemarlo descubren que no es tan fácil hacerlo. Historias de complicidad,
como comenta Horacio Tarcus, que hablan de la librería
y sus lectores en estos 50 años, si quiere compartirlas, las recibimos
en el siguiente email lecturas@libreriahernandez.com.ar ya
que una librería no sólo son libros sino también los lectores
que la visitan. |
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