10 de Septiembre de 2010 
Capital Federal. Argentina 

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  Pocas librerías de la calle Corrientes guardan tantas historias como la Librería Hernández a sus casi 50 años de vida. Especializada en Ciencias Sociales y Literatura, con un fondo editorial que supera en la actualidad los 250.000 títulos, es el centro de consulta bibliográfica obligado de investigadores así como de lectores siempre ávidos de novedades literarias. Se puede encontrar en sus estanterías la más completa oferta en ediciones locales y españolas. La casa central de la librería desde 1973 se encuentra en Corrientes 1436, cerca de la boca “Uruguay” del subte “B”, lindera a otro clásico porteño como el cine Lorca. La sucursal en Corrientes 1311 se inauguró a principios del 2001 y es atendida, al igual que la casa matriz, por libreros que son voraces lectores.
La historia de los últimos años de la Argentina se puede contar a través de los avatares de la librería, cuyo fundador, Damián Carlos Hernández, fue encarcelado bajo la dictadura de Onganía en 1966. En la década y dictadura siguiente su librería fue cerrada, razón que le obligó exiliarse con su esposa en Uruguay. En 1955 Hernández fundó la Distribuidora y Editores Reunidos (DER) que distribuía libros y revistas culturales como Mundo Nuevo, donde salió publicado por primera vez en letra de molde Manuel Puig, el poemario del polémico Heberto Padilla Fuera del juego editado por Aditor (del que aún se conservan algunos ejemplares en el depósito) así como los títulos editados bajo el sello “La Reja” cuyo catálogo iba desde El sentido del cine de Eisenstein hasta El verdugo de Pär Lagerkvist. Desde 1969 hasta 1974 funcionó la librería en Corrientes 1580 para mudarla definitivamente en su actual ubicación desde 1973. El 28 de enero de 1977 la librería fue cerrada casi durante un año por la dictadura del Gral. Videla, su encargado fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo durante meses y su dueño tuvo que exiliarse en Uruguay hasta el retorno de la democracia en diciembre de 1983. Damián Carlos Hernández falleció poco tiempo después de su vuelta al país el 6 de febrero de 1987, pero su legado quedó al resguardo de su esposa e hijas que siguen en el arte de vender libros. Oficio artesanal que no tiene otro secreto que el de contar historias ajenas que entusiasman tras la lectura. Historias sobre la librería Hernández aún se escuchan cuando clientes y amigos comentan su relación con los libros prohibidos por las dictaduras, las lecturas a escondidas, el miedo de poseer un volumen non santo para el canon, que al intentar quemarlo descubren que no es tan fácil hacerlo. Historias de complicidad, como comenta Horacio Tarcus, que hablan de la librería y sus lectores en estos 50 años, si quiere compartirlas, las recibimos en el siguiente email lecturas@libreriahernandez.com.ar ya que una librería no sólo son libros sino también los lectores que la visitan.
   
 
   
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