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Description

b'EDUARDO ZANINI'
b'RA\xdaL ALFONS\xcdN. EL HOMBRE QUE HIZO FALTA'
b''
b'MAREA'

Páginas: 312
Altura: 20.0 cm.
Ancho: 14.0 cm.
Lomo: 1.75 cm.
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'9789873783869'

b'Unas veinte mujeres gritaban en la esquina de Rivadavia y 25 de Mayo. \x93\xa1Isabel, Isabel!\x94, se escuchaba. Poco despu\xe9s de la medianoche del 24 de marzo de 1976, la Casa de Gobierno se hab\xeda convertido en una monta\xf1a de maldiciones y desmentidos.\nLa presidenta de la naci\xf3n subi\xf3 a la terraza y ascendi\xf3 al helic\xf3ptero con rumbo al Norte. De improviso, bajaron en la zona militar de Aeroparque. \x93Usted queda arrestada\x94, le dijo un militar del Ej\xe9rcito.\nEl locutor Juan Mentesana hizo de vocero del Comunicado N\xb0 1: \x93Se comunica a la poblaci\xf3n que, a partir de la fecha, el pa\xeds se encuentra bajo el control operacional de la Junta Militar\x85\x94.\nLos colegios se quedaron sin clases por varios d\xedas. Se disolvi\xf3 el Congreso de la Naci\xf3n y se prohibi\xf3 toda actividad pol\xedtica. La Selecci\xf3n de f\xfatbol argentina estaba de gira en Europa.\n\x93Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de la autoridad militar, de seguridad o policial\x85\x94.\nEstado de sitio y ley marcial.\n\x93\x85 as\xed como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervenci\xf3n dr\xe1stica del personal en operaciones\x94, conclu\xeda la primera notificaci\xf3n militar que oficiaba de presentaci\xf3n del golpe de Estado. Firmaban \x93Jorge Rafael Videla, Teniente General, Comandante General de Ej\xe9rcito, Emilio Eduardo Massera, Almirante, Comandante General de la Armada, Orlando Ram\xf3n Agosti, Brigadier General, Comandante General de la Fuerza A\xe9rea\x94.\n\x93Algunos suponen que yo he venido a dar soluciones, y no las tengo\x94, dijo esc\xe9ptico unos d\xedas antes el jefe de la oposici\xf3n Ricardo Balb\xedn. Por cadena de radio y televisi\xf3n -un caso excepcional en la historia de las comunicaciones p\xfablicas-, hab\xeda apelado a la uni\xf3n nacional, criticado duramente al Gobierno por la econom\xeda y reivindicado a las Fuerzas Armadas en su lucha represiva.\nLos hombres de Alfons\xedn supieron que se ven\xeda la noche.\nEl grueso del peronismo bajaba los brazos. Mar\xeda Estela Mart\xednez de Per\xf3n hab\xeda transcurrido sus \xfaltimos d\xedas como gobernante en medio de una soledad que espantaba.\nLas organizaciones armadas intensificaron sus precauciones.\nEl Partido Comunista Argentino celebra la llegada del \x93general democr\xe1tico\x94 Videla.\n\x93Las Fuerzas Armadas asumen el poder, det\xfavose a la Presidente\x94, titul\xf3 La Naci\xf3n. \x93Las Fuerzas Armadas han asumido hoy el ejercicio del poder\x94, fue el t\xedtulo principal de La Raz\xf3n.\n\x93Nuevo gobierno\x94, despleg\xf3 en toda su tapa Clar\xedn. \x93Intervenci\xf3n militar\x94, convino La Opini\xf3n y analiz\xf3 que \x93La agon\xeda del r\xe9gimen ahog\xf3 los \xfaltimos intentos pol\xedticos de conjurar la crisis\x94. \nEl 29 de marzo de 1976, el dictador Jorge Videla asumi\xf3 sus funciones de facto en el Sal\xf3n Blanco de la Casa de Gobierno. El nuevo ministro de Econom\xeda era un hombre vinculado a la Sociedad Rural, Jos\xe9 Alfredo Mart\xednez de Hoz, quien durante los meses previos trabaj\xf3 sobre un plan de corte ortodoxo.\nLa Conferencia Episcopal Argentina, a mediados de mayo, emiti\xf3 un documento en el que hablaba del momento especial que viv\xeda el pa\xeds, a pesar de que hab\xeda recibido cientos de denuncias y varios de sus miembros hab\xedan sufrido secuestros y atentados. Unas semanas despu\xe9s avanz\xf3 y pidi\xf3 \x93por la situaci\xf3n de los presos\x94.\nLa c\xfapula de la Iglesia estaba encabezada por un religioso de posiciones tibias, Adolfo Tortolo, y el Vaticano ten\xeda un embajador a la medida de los militares, monse\xf1or P\xedo Laghi.\nUna de las primeras cuestiones en las que pens\xf3 Alfons\xedn, tras el golpe, fue organizar la protecci\xf3n de sus cuadros y dirigentes pol\xedticos. Otra vez deb\xeda actuar desde la clandestinidad, aunque intu\xeda que en esta ocasi\xf3n hab\xeda que extremar los cuidados.\nTambi\xe9n los de su familia. Varios de sus hijos estaban en plena carrera universitaria y aceptaron el consejo de su padre de estar comunicados y en lugares previsibles.\nAlfons\xedn viajaba asiduamente a la Capital Federal. A veces dorm\xeda en la casa de una t\xeda, otras veces en los departamentos de sus amigos, para tratar de no dejar pistas sobre su domicilio real.\nOtros dirigentes de su sector actuaban sigilosamente en el territorio argentino y otros tantos m\xe1s decidieron guardarse por un tiempo bajo medidas de protecci\xf3n.\nLos que estudiaban en las universidades se emprolijaban. Menos barba, pocas palabras y estar atentos a cualquier movimiento sospechoso. \nMuchos de ellos debieron esconder o hacer desaparecer sus libros, revistas y escritos. Si en un allanamiento las fuerzas de seguridad encontraban alg\xfan papel con literatura considerada \x93subversiva\x94, el hallazgo pod\xeda agravar el trato y la situaci\xf3n de secuestro, tortura o detenci\xf3n. Los textos prohibidos eran los de Pablo Neruda, Haroldo Conti, Eduardo Galeano, Gabriel Garc\xeda M\xe1rquez, Carlos Marx, Antonio Gramsci, Friedrich Engels, Jean-Paul Sartre. La editorial Centro Editor de Am\xe9rica Latina fue una de las m\xe1s censuradas y se incineraron miles de sus ejemplares.\nAdem\xe1s de la represi\xf3n militar, la dictadura se propuso otras tareas. Una de las v\xedctimas fue la educaci\xf3n. Se reformaron los programas de estudios en todos los niveles de ense\xf1anza y hubo recomendaciones por escrito. \x93Es en la educaci\xf3n donde hay que actuar con claridad y energ\xeda para arrancar la ra\xedz de la subversi\xf3n\x94, argumentaba el decreto 538.\nEl presidente de la Federaci\xf3n Universitaria Argentina (FUA), Federico Storani, decidi\xf3 guardarse por unos meses. Aunque aseguraba no tenerles miedo a las amenazas, acept\xf3 una custodia civil y alojarse en un departamento en Mar del Plata donde ten\xeda armas para \x93autodefensa\x94.\nLos domicilios familiares de parientes indirectos eran una buena guarida para los j\xf3venes que sent\xedan que pod\xedan caer en una casa o un domicilio marcado por las fuerzas de seguridad. Por medio de conversaciones en clave o recados dejados con discreci\xf3n en puestos secretos, armaban reuniones y encuentros.\nA mediados de 1976, Alfons\xedn otra vez se decidi\xf3 a retomar sus aspiraciones como empresario period\xedstico con la ayuda \x93de los amigos\x94, es decir, recaudando fondos de donde se pudiera. Para hablar de plata, Alfons\xedn utilizaba un eufemismo, \x93las efectividades conducentes\x94, una frase que hab\xeda introducido en la jerga radical Hip\xf3lito Yrigoyen para referirse indirectamente al dinero.\nEsta vez fund\xf3 la publicaci\xf3n Propuesta y Control, un lugar desde donde distintos protagonistas analizaban la pol\xedtica, los aspectos sociales, el contexto internacional y la econom\xeda. \x93Creemos firmemente en un destino democr\xe1tico\x94, afirmaba el editorial principal del n\xfamero uno de la revista, con la innegable letra, aunque no estuviese firmada, de Ra\xfal Alfons\xedn.\nAdem\xe1s, reorganiz\xf3 sus actividades como abogado, pero esta vez en un estudio que compart\xeda con otros letrados en la calle Santiago del Estero al 100, de la Capital Federal. M\xe1s que pensar en un negocio, empez\xf3 a entrenarse en la presentaci\xf3n de h\xe1beas corpus, la figura jur\xeddica para asegurar el paradero y la integridad de una persona detenida o desaparecida.\nEl estudio de abogados de Chascom\xfas quedaba pr\xe1cticamente sin actividades. Ahora, por primera vez, desarrollaba su profesi\xf3n con el C\xf3digo Penal y de Procedimientos a mano, de modo de resolver las situaciones por las denuncias que recib\xeda ante detenciones legales o clandestinas. Por otro lado, planificaba salir al exterior para esclarecer la situaci\xf3n de la Argentina y denunciar, donde pudiera, el plan de represi\xf3n sistem\xe1tica que se hab\xeda desatado en el pa\xeds.\nSi hasta ah\xed ten\xeda diferencias de metodolog\xeda y de posiciones pol\xedticas con su antiguo jefe Balb\xedn, ahora el antagonismo era insalvable frente a las actitudes que cada uno asum\xeda ante el Gobierno de facto.\nLas Fuerzas Armadas difund\xedan, en los primeros meses de 1976, acciones de enfrentamientos armados que en la superficie aparec\xedan como la reacci\xf3n frente a \x93actos terroristas\x94.\nAdem\xe1s de cientos de desapariciones, la dictadura comenz\xf3 con el armado de centros de detenci\xf3n en bases militares y policiales. Los organismos de derechos humanos recib\xedan cientos de denuncias de violaciones. Los perseguidos eran estudiantes, sindicalistas, pol\xedticos, militantes, artistas y todo el que pudiere ser sospechoso de vinculaciones con las organizaciones guerrilleras.\nEl 2 de julio de 1976, una bomba estall\xf3 en la Superintendencia de Seguridad Federal y dej\xf3 m\xe1s de veinte muertos y numerosos heridos. El atentado se lo atribuy\xf3 la organizaci\xf3n Montoneros. El mismo d\xeda apareci\xf3 asesinado en Santiago del Estero el dirigente radical \xc1ngel \x93el Flaco\x94 Pisarello, abogado defensor de presos pol\xedticos.\nEl 19 de julio, el PRT se qued\xf3 sin jefe. En un operativo en Villa Martelli, Mario Roberto Santucho, y su mano derecha, Benito Urteaga, cayeron en un enfrentamiento con un grupo del Ej\xe9rcito. \nPoco despu\xe9s, el 17 de agosto, fueron secuestrados en Trelew el ex senador, Hip\xf3lito Solari Yrigoyen, y el ex diputado, Mario Abel Amaya. \nLos militares los trasladaron sucesivamente a varios destinos y, finalmente, el 11 de septiembre los depositaron en la c\xe1rcel de Rawson.\nA Amaya lo derivaron, por su grave estado de salud, al hospital de la c\xe1rcel de Villa Devoto, donde muri\xf3 el 19 de octubre de 1976. \nLa dictadura rechaz\xf3 que su despedida se hiciera en el Comit\xe9 Nacional del radicalismo y, a trav\xe9s de distintos mensajes, advirtieron a los hombres de Alfons\xedn sobre la inconveniencia de realizar ese acto y que se transformara en una manifestaci\xf3n pol\xedtica.\nUn dirigente de la juventud alfonsinista se entrevist\xf3 con Ricardo Balb\xedn y le pidi\xf3 ayuda para organizar el velatorio de Amaya. Balb\xedn le contest\xf3 que no, que de ninguna manera estaba dispuesto a participar de un homenaje a quien consideraba un abogado desviado de los principios radicales.\nAlfons\xedn ech\xf3 mano a un viejo amigo de Mataderos, Liborio Pupillo, que se hizo cargo del velatorio, despu\xe9s de que varios servicios f\xfanebres rechazaran la idea y el riesgo de hacer esa ceremonia. \nLiborio Pupillo, de aspecto bonach\xf3n y pocas palabras, era uno de los caudillos radicales porte\xf1os y fan\xe1tico del club Nueva Chicago. No tuvo miedo y dispuso que en su casa de sepelios se hiciera el homenaje a Mario Amaya.\nEn sus exequias, Ra\xfal Alfons\xedn destac\xf3 los valores de Amaya: \x93Venimos a despedir a un amigo entra\xf1able\x85 Un amigo valiente que no sab\xeda de cobard\xedas. Un amigo altruista que no conoc\xeda el ego\xedsmo. Un hombre cabal, de extraordinaria dimensi\xf3n humana\x94.\nAlfons\xedn expres\xf3 sus deseos: \x93Ruego a Dios que permita sacarnos cuanto antes de esta pesadilla, de esta sangre, de este dolor, de esta muerte\x94.\nEn otro escenario, el 11 de septiembre de 1976, uno de los fundadores de la Franja Morada y de la Juventud Radical, el abogado Sergio Karakachoff, apareci\xf3 acribillado en las afueras de la ciudad de La Plata.\nEl Ruso Karakachoff era claro cuando expresaba sus conceptos. \x93Hay que dejarse de joder y salir a trabajar con la gente\x94, solt\xf3 en una discusi\xf3n de militantes, acostumbrados a largos concili\xe1bulos cargados de teor\xedas y pocas acciones.\nLa represi\xf3n no ten\xeda l\xedmites. Hab\xeda cientos de apresados en campos clandestinos de detenci\xf3n.\n\x93La Perla\x94, en C\xf3rdoba; la ESMA (Escuela Superior de Mec\xe1nica de la Armada), en el barrio de N\xfa\xf1ez de la ciudad de Buenos Aires; \x93El Olimpo\x94, del barrio de Floresta en la Capital Federal; \x93El Pozo\x94, de Banfield; Campo de Mayo, en Bella Vista (provincia de Buenos Aires); \x93El Vesubio\x94, partido de La Matanza (Buenos Aires), y \x93Quinta de Funes\x94, en Rosario (provincia de Santa Fe). Hubo un total de 364 centros clandestinos de detenci\xf3n.\nLos militares coordinaban tambi\xe9n un plan de represi\xf3n regional. Con sus amigos militares de Brasil, Bolivia, Paraguay, Chile y Uruguay cambiaban registros sobre personas sospechosas y establec\xedan zonas liberadas en cada lugar.\nEl Plan C\xf3ndor funcionaba desde 1975 y ten\xeda el aval y la \x93asistencia t\xe9cnica\x94 de los Estados Unidos.\nBuenos Aires fue el escenario de varios asesinatos de dirigentes extranjeros. En 1976, atentaron contra la vida de los uruguayos Zelmar Michelini, un candidato presidencial en ascenso en la Banda Oriental, y H\xe9ctor Guti\xe9rrez Ruiz, ex presidente de la C\xe1mara de Diputados de su pa\xeds.\nOtro comando asesin\xf3 al general boliviano Juan Jos\xe9 Torres y cay\xf3 tambi\xe9n, en las calles de Buenos Aires, el general Carlos Prats, militar chileno que se hab\xeda opuesto al golpe de Pinochet en 1973. \nAlfons\xedn particip\xf3 de varios salvatajes de pel\xedcula de terror. Organiz\xf3 clandestinamente la salida del pa\xeds de varios residentes extranjeros en Buenos Aires. Lo ayudaron varios embajadores europeos ligados a Gobiernos socialdem\xf3cratas.\nAdem\xe1s de la Capital Federal y La Plata, los lugares m\xe1s peligrosos eran las grandes ciudades, como C\xf3rdoba y Rosario, donde los retenes militares se convirtieron en un control implacable.\n-Nos enter\xe1bamos por alg\xfan compa\xf1ero, por alg\xfan amigo periodista o por propia intuici\xf3n de qu\xe9 era lo que deb\xedamos hacer en cada momento \x96recuerda una de las principales referentes de la Junta Coordinadora Nacional de Santa Fe, Alicia Tate.\nCientos y cientos de militantes sal\xedan del pa\xeds.\nMontoneros y peronistas de izquierda se instalaron en M\xe9xico, Cuba y Espa\xf1a. Militantes de la izquierda marxista, dirigentes sociales y artistas eleg\xedan Suecia, Alemania, Francia, unos pocos Italia e Israel. Varios radicales se exiliaron en Venezuela, como Adolfo Gass y Rodolfo Terragno, otros fueron a Par\xeds como Hip\xf3lito Solari Yrigoyen y un peque\xf1o grupo viv\xeda en Madrid.\nLos artistas exiliados se contaban por decenas y tambi\xe9n eleg\xedan distintos lugares.\nPero en la Argentina, la cultura y el arte durante la dictadura estaban acotados por el control de los contenidos y la censura. Se estrenaban pel\xedculas como Brigada en acci\xf3n, de Ram\xf3n \x93Palito\x94 Ortega, Los superagentes bi\xf3nicos, de Adri\xe1n Quiroga, y Hay que parar la delantera, de Rafael Cohen.\nDesde el exilio se discut\xedan acciones y se organizaban eventos para difundir los horrores del r\xe9gimen con actos, publicaciones y denuncias en los medios. Dos de los activistas notables fueron los escritores Osvaldo Bayer, desde Alemania, y Osvaldo Soriano, desde Francia.\nLa dictadura respond\xeda que los exiliados eran subversivos y que motorizaban una \x93campa\xf1a antiargentina\x94.\nVarios dirigentes, desde distintos puntos ideol\xf3gicos, dialogaban con los militares del Proceso de Reorganizaci\xf3n Nacional.\nLos socialistas, por ejemplo, a trav\xe9s del di\xe1logo colocaron a varios embajadores en distintos destinos de Europa. De esa forma Am\xe9rico Ghioldi, de una familia de notorios dirigentes de izquierda, se convirti\xf3 en embajador en Portugal.\nLos funcionarios civiles de la dictadura recurrieron al jefe del radicalismo para sostener la continuidad de intendentes o designar a otros. De esa forma, la UCR oficial conserv\xf3 decenas de intendencias. Seg\xfan el historiador Mario \x93Pacho\x94 O\x92Donnell, los radicales retuvieron 310 intendencias, el partido dem\xf3crata progresista, 109 y el MID, 94. \nAlgunos jefes peronistas, porque el resto estaba detenido o en la clandestinidad, tambi\xe9n respaldaron que muchos de sus intendentes siguieran al frente de las comunas como si nada hubiese pasado. De esa forma el peronismo permaneci\xf3 en 169 intendencias.\nLa democracia progresista permiti\xf3 que uno de sus principales dirigentes, Rafael Mart\xednez Raymonda, ocupara la embajada argentina en Italia.\nEl grueso del peronismo, sobre todo sus organizaciones de izquierda, estaba preso o exiliado.\nLos sindicalistas que hab\xedan quedado en libertad, sin embargo, abrieron una l\xednea de di\xe1logo por su propia integridad, pero fundamentalmente para preservar el poder y el manejo de los fondos de las obras sociales y de las organizaciones sindicales. Otros partieron al exilio y decenas de ellos fueron perseguidos y asesinados.\nEl Partido Comunista ten\xeda una situaci\xf3n de privilegio. La Uni\xf3n Sovi\xe9tica llegaba en 1976 al mayor intercambio comercial de granos con la Argentina. El asunto pod\xeda resumirse en que \x93los muchachos est\xe9n tranquilos, les garantizamos su integridad y seguimos con los negocios\x94. De todas formas, varios sectores del comunismo estaban en listas de desaparecidos y perseguidos por la dictadura.\nEl di\xe1logo radical con el dictador Videla se llev\xf3 adelante a trav\xe9s de uno de sus funcionarios civiles: Ricardo Yofre, abogado ligado al radicalismo, encargado de llevar y traer informaciones y propuestas. Los destinatarios eran Ricardo Balb\xedn, Juan Carlos Pugliese y Antonio Tr\xf3ccoli.\nTr\xf3ccoli y Pugliese hac\xedan trascender que los contactos, si bien exist\xedan, estaban dirigidos a proteger y pedir por distintos hombres y mujeres que estaban en las listas de los militares.\nUno de los hijos del ex presidente de la naci\xf3n, Arturo Illia, confirm\xf3 que hubo reuniones. \x93Illia lo vio a Videla y hablaba con Harguindeguy y alguna vez habl\xf3 tambi\xe9n con el almirante Massera\x94. Seg\xfan la misma fuente, el objetivo de los encuentros era garantizar o pedir por la vida de algunos militantes radicales.\nLa versi\xf3n cr\xedtica de esos encuentros se\xf1ala que el ex presidente Illia buscaba reconocimiento y plataforma para un eventual Gobierno de transici\xf3n. Una rareza pol\xedtica inentendible para un hombre que hab\xeda sido derrocado por los militares en 1966.\nEl contacto de Alfons\xedn con el Gobierno era el ministro del Interior, Albano Harguindeguy. Hasta la desaparici\xf3n de Amaya y Karakachoff, Alfons\xedn consult\xf3 por el paradero de determinadas personas ligadas a su sector y a la militancia de izquierda. Nadie puede afirmar si hubo efectivamente reuniones personales y mucho menos en qu\xe9 lugar se hicieron. Queda descartado que pudiese ser en un organismo oficial, porque la pregunta cuestionadora surgir\xeda de inmediato. Qu\xe9 hac\xeda un abogado defensor que denunciaba violaciones a los derechos humanos con un general de la c\xfapula de la dictadura.\nHarguindeguy consideraba que con Alfons\xedn no se pod\xeda hablar. Hab\xeda enormes distancias que los separaban.\nLa versi\xf3n sobre las reuniones entre el general y el dirigente forman parte de un imaginario incomprobable. Desde adentro del radicalismo, los hombres cercanos a Ricardo Balb\xedn motorizaron, a trav\xe9s de periodistas afines, esos rumores que colocaban a Alfons\xedn en una situaci\xf3n de di\xe1logo. De esa forma, el balbinismo pod\xeda justificar que todos en la UCR eran parecidos.\nLas posiciones que representaban Alfons\xedn y Harguindeguy eran irreductibles. En el Gobierno militar conoc\xedan la parva de h\xe1beas corpus que Alfons\xedn y un reducido pu\xf1ado de abogados presentaban en los tribunales.\nLos papeles que llegaban a manos de los jueces iban a parar a un caj\xf3n del olvido. Los magistrados divid\xedan su estado de \xe1nimo en dos.\nPor un lado, estaban los que ignoraban los h\xe1beas corpus porque estaban convencidos de la legitimidad de la lucha antisubversiva y militaban desde el silencio por la pol\xedtica represiva.\nOtros directamente cajoneaban los expedientes por una cuesti\xf3n de miedo a represalias. La Corte Suprema de Justicia de la Naci\xf3n hab\xeda quedado integrada por juristas adictos.\nEn el radicalismo las posiciones eran claras. Los dirigentes de Renovaci\xf3n y Cambio enarbolaban una postura dura, de ninguna duda frente al r\xe9gimen.\nAdem\xe1s de las denuncias de atropellos y violaciones, sumaban cr\xedticas a un modelo econ\xf3mico que consideraban liberal, sujeto a las grandes concentraciones de capitales econ\xf3micos y a la apertura indiscriminada de las importaciones.\nEl balbinismo ten\xeda dos vertientes. \nLa primera colocaba a un grupo a dialogar con los militares sin demasiado sentido estrat\xe9gico. El asunto era sentirse cerca del poder y dejar en claro que ellos no ten\xedan nada que ver con los movimientos insurgentes, ni con sus cercan\xedas.\nLos duros entre los blandos, en cambio, sosten\xedan que las conversaciones deb\xedan estar dirigidas a lograr cuanto antes una salida institucional de manera civilizada. La teor\xeda del \x93entrismo\x94, estar cerca para condicionar el proceso de apertura.\nCuando se cumpli\xf3 un a\xf1o del golpe, el 24 de marzo de 1977, Mar\xeda Estela Mart\xednez de Per\xf3n segu\xeda recluida en la residencia El Messidor, un amplio chalet que serv\xeda de prisi\xf3n en la provincia de Neuqu\xe9n, en medio de las maravillas del bosque andino patag\xf3nico.\nLos organismos de derechos humanos, en ese mismo mes, ratificaron que la dictadura comet\xeda violaciones, torturas y secuestros. En una carta abierta a la Junta, el escritor Rodolfo Walsh hizo lo propio. Unos d\xedas m\xe1s tarde lo mataron.\nEl periodista Jacobo Timerman corri\xf3 una suerte distinta. Lo secuestr\xf3 y lo tortur\xf3 un grupo a las \xf3rdenes del jefe de la Polic\xeda de la provincia de Buenos Aires. Sus amigos se movieron r\xe1pido y lograron que lo blanquearan.\nTimerman era el director del diario La Opini\xf3n que, junto a otro de sus medios que dirig\xeda su hijo, La Tarde, apoy\xf3 el golpe de Videla, pero luego empez\xf3 a manifestar diferencias. Lo acusaron de estar ligado a un grupo econ\xf3mico empresario, \x93El Grupo Graiver\x94, que, supuestamente, financiaba las actividades de grupos guerrilleros. Adem\xe1s de perseguir a los financistas, la dictadura ten\xeda la excusa perfecta para expropiar la empresa Papel Prensa, que prove\xeda de papel de diario a los principales medios nacionales.\nEn abril de 1977, un grupo de madres de desaparecidos comenz\xf3 a concentrarse en la Plaza de Mayo. Las reuniones p\xfablicas estaban prohibidas. Un polic\xeda se les acerc\xf3 y las conmin\xf3 a circular. Las madres comenzaron a rondar en c\xedrculos alrededor de la Pir\xe1mide de Mayo para evitar la transgresi\xf3n.\nLa primera vez que se reunieron all\xed eran catorce, comandadas por Azucena Villaflor, originaria de Avellaneda. Poco despu\xe9s decidieron identificarse con un pa\xf1uelo blanco en la cabeza. \nEl 10 de mayo de 1977, la APDH le reclam\xf3 al Gobierno por la cantidad de presentaciones judiciales sin contestaci\xf3n, en una carta formal dirigida al ministro del Interior de la dictadura, general Albano Harguindeguy.\n\x93La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos tiene la convicci\xf3n de que cuanto se realice por la aparici\xf3n de las personas desaparecidas ser\xe1 una contribuci\xf3n valiosa para llevar tranquilidad a millares de hogares angustiados y a la familia argentina, por la inseguridad que provocan los secuestros y sus secuelas\x94.\nSin demasiadas gentilezas, la dictadura contest\xf3 con el secuestro, en septiembre, del profesor Alfredo Bravo, uno de los integrantes de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Lo detuvieron clandestinamente, lo torturaron hasta el l\xedmite y fue blanqueado veinte d\xedas despu\xe9s.\nLas patotas militares trabajaban a destajo. Los denominaban grupos de tareas y ten\xedan actividades variadas. Unos secuestraban y robaban domicilios y beb\xe9s, mientras otros se infiltraban en organizaciones sindicales, pol\xedticas y sociales.\nUn muchacho, supuesto familiar de un desaparecido, que se hac\xeda llamar Gustavo Ni\xf1o participaba de charlas en la iglesia de Santa Cruz, en el barrio de San Crist\xf3bal. Delat\xf3 las actividades de quienes participaban y despu\xe9s de unos meses dej\xf3 la puerta abierta para que secuestraran a una docena de personas, entre las que se contaba a dos monjas francesas y a integrantes de las Madres de Plaza de Mayo. Despu\xe9s se descubri\xf3 el verdadero nombre del infiltrado. Era el marino con grado de capit\xe1n Alfredo Astiz.\nEn los Estados Unidos, desde enero, hab\xeda un nuevo presidente de la naci\xf3n. El dem\xf3crata James Earl Carter se preocup\xf3 por la situaci\xf3n de la Argentina y mand\xf3 una enviada especial, Patricia Derian quien, en Buenos Aires, recibi\xf3 un informe de los organismos de derechos humanos.\nLos militares la invitaron a recorrer algunos centros de detenci\xf3n denunciados como campos de concentraci\xf3n, pero en la superficie de cada lugar recorrido no hab\xeda rastros de ninguna actividad irregular. \nDesde Propuesta y Control, Alfons\xedn destacaba el cambio de paradigma de los Estados Unidos. Los ve\xeda ahora comprometidos con los \x93valores de la democracia\x94.\nJames Carter y el dictador Videla se ver\xedan cara a cara unos meses despu\xe9s en Washington. El presidente estadounidense le reclam\xf3 que diera a conocer la situaci\xf3n de prisioneros y desaparecidos. C\xednico, el militar argentino, que se present\xf3 a la reuni\xf3n sin su uniforme militar, le contest\xf3 que la pr\xf3xima Navidad ser\xeda una Navidad en paz. El r\xe9gimen argentino consideraba que el grueso de la represi\xf3n estaba por cumplirse en esos pr\xf3ximos meses.\nRa\xfal Alfons\xedn tambi\xe9n se dispon\xeda a viajar.\nLos primeros contactos los hizo con los miembros de los partidos de tendencia socialdem\xf3crata. Le ofrecieron muy poca cobertura desde el punto de vista log\xedstico, alg\xfan pasaje, una estad\xeda, pero un amplio abanico de relaciones y coberturas pol\xedticas.\nEn una de esas giras visit\xf3 en Par\xeds a Hip\xf3lito Solari Yrigoyen, que viv\xeda en esa ciudad despu\xe9s de que lo liberaran en 1976. En su casa varios dirigentes en el exilio conversaban sobre la situaci\xf3n argentina. \nEn la sobremesa, despu\xe9s de un plato de arroz con huevo frito arriba y un vino de supermercado, pero vino franc\xe9s al fin, los desterrados estaban curiosos por saber cu\xe1les eran las perspectivas de institucionalizaci\xf3n.\nAlfons\xedn pint\xf3 un cuadro desolador, pero les dijo que, a pesar de todo, no solo hab\xeda que difundir los atropellos de la dictadura sino comenzar a exigirles una salida democr\xe1tica.\nEn la capital francesa se reuni\xf3 con directivos de la Internacional Socialista y obtuvo la promesa de que se repetir\xedan las visitas a la Argentina. Toda presencia extranjera -pensaba Alfons\xedn- incomodaba a los militares.\nEl 21 de noviembre lleg\xf3 a la Argentina el secretario de Estado estadounidense, Cyrus Vance. Los organismos de derechos humanos intentaron en vano reunirse con el funcionario.\nLa organizaci\xf3n Abuelas de Plaza de Mayo, fundada en ese tiempo, hizo una presentaci\xf3n ante la Organizaci\xf3n de Estados Americanos para pedir la b\xfasqueda y restituci\xf3n de los hijos nacidos en cautiverio. Al a\xf1o 1977 a\xfan le quedaba el horror de un terremoto en Caucete (San Juan) que caus\xf3 65 v\xedctimas, la inauguraci\xf3n del Complejo Z\xe1rate-Brazo Largo (diciembre) y las semifinales de la Copa Davis con el general Videla en el palco del Buenos Aires Lawn Tennis Club.\nLas perspectivas de 1978 se reforzaban en la Casa Rosada con un brindis especial. Muchos argentinos tambi\xe9n levantaban sus copas por un acontecimiento deportivo que iba a enfocar la atenci\xf3n de millones. El entrenador de f\xfatbol, C\xe9sar Luis Menotti, concentr\xf3 a sus jugadores en una villa deportiva desde febrero de 1978. El mundial de f\xfatbol estaba en marcha.\nLa Armada de Massera mont\xf3 un centro piloto en Par\xeds para controlar de cerca las acciones de los exiliados. El propio almirante en persona se reuni\xf3 en la capital de Francia con la c\xfapula de Montoneros. All\xed pactaron una tregua mientras durara el Mundial de f\xfatbol. Una empleada indiscreta de la embajada, amiga del general Videla, Elena Holmberg, descubri\xf3 la reuni\xf3n y apareci\xf3 asesinada un tiempo despu\xe9s. Los hombres cercanos a Videla atribuyeron el asesinato a los hombres de Massera.\nLa interna entre el Ej\xe9rcito y la Armada no ten\xeda l\xedmites. Los analistas hablaban de halcones y palomas.\nLos dos principales protagonistas del Gobierno, Videla y Massera, ten\xedan proyectos pol\xedticos propios y no disimulaban sus diferencias.\nEl almirante criticaba ante sus allegados el plan liberal de Mart\xednez de Hoz, atend\xeda sus asuntos personales de negocios, aprovechaba el poder de facto para desplegar su galanter\xeda y dirig\xeda uno de los horrores de la tortura, el centro de la Escuela Superior de Mec\xe1nica de la Armada.\nMassera hablaba de Per\xf3n, de justicia social y de una segunda etapa movimientista, reclutaba colaboradores, colaboracionistas y se peinaba como para ser candidato a presidente de la naci\xf3n.\nJorge Videla se presentaba recatado, de fe occidental y cristiana, de uniforme en los actos militares y, desde hac\xeda un tiempo, de traje y corbata para parecer un civil. Se autodenominaba un \x93candidato natural\x94 si tuviese que presentarse a elecciones, como un dialoguista frente a algunos periodistas. Pon\xeda cara de no saber nada cuando en privado le hablaban de desaparecidos y de torturas. Los medios de comunicaci\xf3n estaban entretenidos con la organizaci\xf3n de la Copa del Mundo.\nUn solo diario reproduc\xeda denuncias de violaciones a los derechos humanos, el Buenos Aires Herald, de idioma ingl\xe9s y periodistas ingleses. Su director, Robert Cox, tuvo que salir urgentemente del pa\xeds por las amenazas de muerte que recib\xeda.\nApenas hab\xeda una luz en algunas l\xedneas del diario La Prensa con alguno de sus columnistas como el Alem\xe1n Manfred Sch\xf6nfeld.\nA mitad de 1978, se encendi\xf3 una antorcha enorme con la revista Humor. Bajo la direcci\xf3n del caricaturista Andr\xe9s Cascioli, se convirti\xf3 en el medio de comunicaci\xf3n que, con su compromiso period\xedstico inclaudicable, fue el peor dolor de cabeza para los militares.\nEn el centro los cines de Buenos Aires se llenaban de j\xf3venes que descubr\xedan Nueva York con las volteretas de John Travolta en Fiebre de s\xe1bado por la noche.\nEl grueso de la familia Alfons\xedn segu\xeda en Chascom\xfas viviendo con la misma austeridad que conoc\xedan desde hac\xeda a\xf1os y sufriendo las mismas ausencias del jefe de la familia.\nLorenza Barreneche dec\xeda entender la din\xe1mica de la actividad pol\xedtica pero, a veces, se quejaba por la lejan\xeda de su marido. Su hijo mayor, Ra\xfal Felipe, ya estaba casado, igual que Ana Mar\xeda, la m\xe1s grande de las mujeres.\nEl Mundial era una fiesta para los argentinos, como un escape de expresiones contenidas. Argentina venci\xf3 en la final a Holanda tres a uno y desat\xf3 un carnaval del que estaban ajenos los organismos de derechos humanos que aprovechaban la presencia de medios extranjeros para hacer o\xedr sus reclamos.\nLos hijos de Alfons\xedn no festejaban el triunfo de la Selecci\xf3n, por primera vez campeona del mundo de f\xfatbol. Mucho menos los primeros nietos de la familia, que ten\xedan prohibido manifestarse en las calles que desbordaban de euforia y alegr\xeda. Carlos Alconada, el yerno de Alfons\xedn, era tajante. Celebrar el mundi'