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Description

b'ALFREDO ZAIAT, ARI LIJALAD, EUGENIO RA\xdaL ZAFFARONI, GRACIANA PE\xd1AFORT COLOMBI, Horacio Gonz\xe1lez, MARTIN BURGOS, PABLO LLONTO, STELLA CALLONI'
b'MACRI LO HIZO'
b'EL IMPACTO DE LAS PRIMERAS MEDIDAS DE SU GOBIERNO'
b'PE\xd1A LILLO'

Páginas: 272
Altura: 23.0 cm.
Ancho: 16.0 cm.
Lomo: 1.47 cm.
Peso: 0.428 kgs.
ISBN: b'978-950754581-8'

b'Compilado por Ari Lijalad, Macri lo hizo es una antolog\xeda de respuestas al ataque al empleo, la Justicia y la sociedad, con notas que van formando un retrato instant\xe1neo.\n\n\n\n\nFragmento del pr\xf3logo de Ra\xfan Zaffaroni.\n\nPor Eugenio Ra\xfal Zaffaroni\nLos autores de los diferentes cap\xedtulos de este libro se detienen en las medidas m\xe1s significativas del actual gobierno en sus primeros cien d\xedas. Su lectura, en un juicio de conjunto, nos permite afirmar que, contra lo que una parte del electorado crey\xf3 de buena fe, no estamos viviendo una alternancia normal y saludable para la democracia, sino la pretensi\xf3n de instalar un nuevo y diferente r\xe9gimen.\n\nLa sagrada ley democr\xe1tica impone que quien gana, aunque fuera por un voto, debe gobernar. Pero un Estado de derecho debe gobernarse de acuerdo con la ley, ante la cual todos somos iguales \x96o, por lo menos, debemos serlo\x96 en dignidad y derechos, como reza la Declaraci\xf3n Universal incorporada a la Constituci\xf3n y el propio art\xedculo 16 del texto hist\xf3rico. Lamentablemente, estamos vivenciando un caos jur\xeddico, donde el Poder Ejecutivo manipula la Justicia \x96o a un sector lo suficientemente decisivo de \xe9sta\x96, extorsiona al Senado nacional coaccionando a los gobernadores e intendentes, decide la coparticipaci\xf3n federal, legisla por decretos leyes al margen del Congreso de la Naci\xf3n, despide a decenas de miles de empleados p\xfablicos impunemente, contrae deudas internacionales, negocia en condiciones dudosas, acepta condicionamientos al Congreso Nacional por parte de un juez provincial de Nueva York, alinea al pa\xeds internacionalmente en consonancia con el poder mundial corporativo, estigmatiza a las universidades del conurbano bonaerense como centros de formaci\xf3n de militancia, desarticula organismos creados por ley y otras andanzas que ser\xeda largo enumerar, pero acerca de las que este libro ilustra sobradamente.\n\nUna verdadera democracia debe, ante todo, respetar la voluntad popular, no s\xf3lo de la mayor\xeda sino tambi\xe9n \x96y por sobre todo\x96 de la minor\xeda. Lo debe hacer porque el respeto a la minor\xeda implica respeto a la mayor\xeda, a la que nunca puede privar de su tambi\xe9n sagrado derecho a cambiar de opini\xf3n. En este caso, adem\xe1s, se trata de una minor\xeda de casi la mitad del electorado, aunque la magnitud de la minor\xeda no sea determinante a los efectos de caracterizar a una democracia. La democracia que no guarde el debido respeto a la minor\xeda, en rigor, deja de ser una democracia, aunque algunos la denominen democracia plebiscitaria. Es obvio que no es posible considerar democr\xe1ticos a reg\xedmenes dictatoriales, como el nazi o el fascista, por mucho que hayan sido votados por una mayor\xeda. Es bastante claro que si lo que est\xe1 sucediendo puede suceder en la Argentina, es porque el sistema de pesos y contrapesos de nuestra democracia funcion\xf3 bastante mal, por no decir p\xe9simamente mal.\n\nAunque hoy todas las constituciones contienen declaraciones de derechos, lo cierto es que \x96aunque esto sorprenda a muchos\x96 una constituci\xf3n puede no tenerla, como no la ten\xeda la Constituci\xf3n norteamericana originaria, porque la esencia de una constituci\xf3n es la distribuci\xf3n del poder, a efectos de que ning\xfan sector pueda hegemonizarlo y, por ende, los derechos de las minor\xedas queden a salvo. Las declaraciones de derechos son importantes y hoy pr\xe1cticamente no se concibe una constituci\xf3n que no declare derechos, pero si la distribuci\xf3n del poder falla, la constituci\xf3n falla en su funci\xf3n esencial y esas declaraciones quedan reducidas a expresiones de buenas intenciones declamadas l\xedricamente.\n\nLo que vivimos hoy es demostrativo de que esta esencia institucional ha fallado. Tenemos una Constituci\xf3n, es la \xfanica que tenemos, debemos usarla y tratar de cuidarla, pero no por eso debemos creer que es buena. Al igual que si tuvi\xe9semos un veh\xedculo defectuoso \x96sin la posibilidad de disponer de otro\x96 no nos queda otra alternativa que usarlo, arreglarnos con el que tenemos, pero no por eso afirmar\xedamos que disponemos de un veh\xedculo inmejorable, cuando es evidente que se detiene a cada rato y, en este caso, parece incluso que comienza a despedir humo negro del motor.\n\nEn nuestra historia de di\xe1stoles y s\xedstoles de movimientos populares que ampliaron inclusivamente la base de ciudadan\xeda real, y de las resistencias proconsulares excluyentes que los atacaron y neutralizaron, respondiendo a intereses for\xe1neos, estas \xfaltimas cometieron atrocidades institucionales y humanas que hacen empalidecer cualquier posible abuso de los primeros, al tiempo que se permitieron negociados de proporciones siderales, que deja reducida a una mezquina propina cualquier corrupci\xf3n de los primeros.\n\nNo obstante, las neutralizaciones de los movimientos de inclusi\xf3n social tuvieron que pagar el costo de dejar en la historia manchas institucionales indelebles.\n\nYrigoyen se las arregl\xf3 con la Constituci\xf3n hist\xf3rica, porque le bastaba con hacer realidad la soberan\xeda popular, que hasta su elecci\xf3n hab\xeda sido burlada por completo. Para derrocarlo, la reacci\xf3n excluyente necesit\xf3 esperar los efectos de una crisis mundial, pero tambi\xe9n quebrar la Constituci\xf3n hist\xf3rica con un golpe de Estado brutal, que llev\xf3 al poder a un corporativista de extrema derecha, formado en el imperio alem\xe1n. La Corte Suprema firm\xf3 la vergonzosa acordada de 1930, pero tambi\xe9n mir\xf3 distra\xeddamente hacia otro lado con los fusilamientos in situ, el sometimiento y la ejecuci\xf3n de civiles por consejos de guerra y otras aberraciones falsamente amparadas por la hoy felizmente desaparecida ley marcial, cuyo propio texto tantas veces se burl\xf3, para usar solo su nombre.\n\nPer\xf3n era un militar, pero inteligente, y aunque parezca que los militares no son muy cultores del derecho, como pol\xedtico se dio cuenta de que necesitaba otra Constituci\xf3n, y se la encomend\xf3 a Sampay. Per\xf3n cay\xf3 en la cuenta de que su obra incluyente necesitaba un seguro institucional, un obst\xe1culo normativo a la regresi\xf3n, y eso fue la Constituci\xf3n de 1949. Para derrocarlo, no solo fue necesario bombardear por primera vez desde el aire una capital del continente americano, ametrallar al Pueblo, fusilar sin proceso, sancionar el decreto 4161/56, sino tambi\xe9n derogar por decreto una Constituci\xf3n, con el pretexto de que la constituyente no hab\xeda sido convocada con los matem\xe1ticos dos tercios de una de las dos C\xe1maras del Congreso. Lo curioso fue que, de inmediato, la dictadura convoc\xf3 a otra constituyente, pero sin ning\xfan voto del Congreso, que estaba disuelto.\n\nNo creemos que lo normativo sea capaz de contener una violencia descontrolada, puesto que un tsunami no se detiene con normas jur\xeddicas, como lo prueba la neutralizaci\xf3n de la Weimarer Grundgesetz por el nazismo, pero por lo menos debe reconocerse que constituye un fuerte obst\xe1culo y su remoci\xf3n deja siempre una mancha imborrable en la historia, carga al violador con un estigma que no se olvida f\xe1cilmente, requiere de su parte un esfuerzo que lo ensucia para siempre.\n\nPero ahora hemos llegado a la situaci\xf3n regresiva sin que quienes hegemonizan todo el poder carguen con ning\xfan estigma, aunque en verdad, debe reconocerse que en este brev\xedsimo tiempo han realizado un considerable esfuerzo por hacerse de \xe9l en la gesti\xf3n misma. De todos modos, su llegada al poder no los mancha, el esfuerzo incluyente se vio frustrado por primera vez en nuestra historia, sin costo institucional.\n\nDejando de lado la campa\xf1a de medios monop\xf3licos y el actual blindaje medi\xe1tico por parte del mismo monopolio, lo cierto es que se hicieron del poder absoluto solo ganando una elecci\xf3n por un pu\xf1ado de votos. La llegada no tuvo costos an\xe1logos a los de 1930 ni a los de 1955 debido a que el modelo incluyente no hab\xeda montado sus propias defensas institucionales, adecuadas al poder planetario de las corporaciones trasnacionales, caracter\xedstico de este momento y de esta etapa y modalidad del colonialismo en fase avanzada. Por ende, qued\xf3 en una clara situaci\xf3n de vulnerabilidad ante el empell\xf3n regresivo.\n\nNo tenemos una Constituci\xf3n que garantice los derechos de la minor\xeda y, por ende, tampoco los de la mayor\xeda. El sistema de pesos y contrapesos en el poder est\xe1 fallado, la mitad del Pueblo carece de todo poder jur\xeddico. \xbfFue esto un error? No dudamos de que lo fue, aunque como atenuante debe reconocerse que ese descuido, en alguna medida, respondi\xf3 al hecho de que nuestro Pueblo no ten\xeda mucha fe en el derecho y, por ende, se pens\xf3 quiz\xe1 que un proyecto institucional no hubiese movido multitudes y hubiese chocado con obst\xe1culos dif\xedciles de sortear.\n\nEsa escasa fe en el derecho no es producto de ignorancia ni signo de inferioridad, como podr\xedan afirmar algunos selectos intelectuales adue\xf1ados de la verdad elitista. Se trata del resultado natural de una larga experiencia hist\xf3rica en la que el derecho siempre fue mentiroso con el Pueblo, hasta hip\xf3crita podr\xeda decirse. As\xed sucedi\xf3 desde que Isabel la Cat\xf3lica entregaba a los indios a los encomenderos para que los adoctrinasen \x96y todos sabemos que los esclavizaron\x96 hasta la Constituci\xf3n de 1853-1860 que garantizaba la soberan\xeda popular, pero el Pueblo qued\xf3 al margen de todo protagonismo pol\xedtico y fue burlado por el fraude primero y por proscripciones de los partidos mayoritarios despu\xe9s. Aqu\xed los peores cr\xedmenes se cometieron en nombre del derecho, de la Rep\xfablica, de la democracia y hasta de la Constituci\xf3n. La m\xe1scara del derecho hizo que nuestro Pueblo desconfiara siempre de su invocaci\xf3n; razones no le faltaban.\n\nMuchas veces hemos escuchado el comentario: los alemanes creen en el derecho, lo respetan, nosotros no. Tienen raz\xf3n en creer en el derecho, porque, aunque pasaron atrocidades, nadie los enga\xf1\xf3: el emperador fue de un imperio, la Rep\xfablica de Weimar fue democr\xe1tica, Hitler fue nazista, la DDR fue comunista, etc. Nadie, ni bueno ni malo o peor, se disfraz\xf3 de nada ni invoc\xf3 nada diferente a lo que hizo, hayan sido aciertos o atrocidades. Pero esa no es nuestra experiencia, donde la m\xe1scara del derecho fue usada por las peores dictaduras, por los personeros del colonialismo, donde todos se disfrazaron incluso de liberales, como si las francesas que hace m\xe1s de dos siglos avanzaban cantando \x93La Marseillaise\x94 hubiesen estado en las cabinas de los aviones que bombardearon Plaza de Mayo (...).\n\nNo obstante, creemos que esto ha variado en buena medida en los \xfaltimos treinta a\xf1os; hoy gran parte del Pueblo sabe que debajo de las formas hay algo que es derecho y que tambi\xe9n se esconde el no derecho. No se trata de una mera impresi\xf3n y menos a\xfan de una expresi\xf3n de deseos, sino que este cambio se puede verificar en las protestas, en los reclamos de diferentes sectores, que se quejan de la inoperancia o arbitrariedades de la Justicia. Esos reclamos han corrido el velo de opacidad que cubr\xeda los estrados y todo lo que all\xed suced\xeda, lo critican, pero no para romper todo, sino para reclamar derecho. No abrigamos duda acerca de que la pulsi\xf3n incluyente volver\xe1 a triunfar en alg\xfan momento, porque los Pueblos no se quedan quietos, y menos el nuestro, que ha generado una fuerte tradici\xf3n popular y nacional (...)\n\nNo olvidemos que venimos de una historia constitucional complicada y accidentada. La Constituci\xf3n de 1853 dej\xf3 abierto un problema hasta el presente: hoy lo llamamos coparticipaci\xf3n federal; en aquel momento se llam\xf3 la aduana y determin\xf3 la segregaci\xf3n de Buenos Aires hasta los hechos que culminaron en 1860; una historia no muy feliz, por cierto. En 1949 entramos al constitucionalismo social, pero en 1956 se derrib\xf3 esa Constituci\xf3n para engancharnos en el sistema financiero mundial y, de inmediato, una constituyente mal nacida le agreg\xf3 el famoso art\xedculo 14 bis, como cu\xf1a de extra\xf1a madera. Una dictadura posterior le introdujo reformas temporales, que se disolvieron con el golpe de 1976. En 1994, el af\xe1n reeleccionista del momento dio lugar a una reforma que, luego de obtenido el despacho que se buscaba, se termin\xf3 a las apuradas, con instituciones mal definidas y perfiles difusos, que buenos problemas ha causado. En la urgencia final, tuvo al menos la virtud de incorporar los tratados internacionales de derechos humanos al texto. Los derechos sociales, eliminados en 1949, volvieron a la Constituci\xf3n por la ins\xf3lita v\xeda del derecho internacional, aunque algunos juristas quieran hoy neutralizarlos con argumentos de doble derecho, que hizo propios el colonialismo brit\xe1nico en la \xfaltima posguerra.\n\nEsta historia, que refleja de alguna manera nuestras tribulaciones, llega hoy a una crisis mediante el caos jur\xeddico creado por el actual gobierno, lo que no puede menos que convencernos de una buena vez de la necesidad y urgencia de una profunda refundaci\xf3n institucional de la naci\xf3n.\n\nAutor@s: Lijalad, Ari. Soler, Sebasti\xe1n. Zaiat, Alfredo. Burgos, Mart\xedn. Cao, Horacio A. Otero, Alejandro. I\xf1iguez, Alfredo. Pe\xf1afort, Graciana. Marino, Santiago. Carl\xe9s, Roberto Manuel. Caama\xf1o, Cristina. Napolitani, Bruno. Pennisi, Ariel, .Arduino, Ileana. Rios, Alina;Goldman, Tali. Ottaviano, Juan. Llonto, Pablo. Lantos, Nicol\xe1s. Calloni, Stella. Gonz\xe1lez, Horacio. '