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b'JAMES JOYCE, MARCELO ZABALOY'
b'ULISES'
b''
b'CUENCO DE PLATA'
Páginas: 832
Altura: 23.0 cm.
Ancho: 16.0 cm.
Lomo: 4.5 cm.
Peso: 1.309 kgs.
ISBN: b'9789873743948'
b'ULISES, JAMES JOYCE\nESTRUCTURA DE LA OBRA\nLa obra, tal como fue editada desde 1922 hasta 1961, se compone de las partes I,II y III. Los cap\xedtulos nunca fueron numerados por Joyce, que prefer\xeda referirse a ellos como episodios. Si bien los manuscritos originales estaban titulados, estos t\xedtulos nunca aparecieron encabezando los episodios ni figuraron en el \xedndice. Los nombres de los episodios y los n\xfameros de 1 a 18 fueron incorporados en las ediciones de Garland House de 1984 y 1986.\n[2. N\xc9STOR]\n"Alz\xf3 el \xedndice y con un gesto de viejo lo agit\xf3 antes de hablar.\n\x96Recuerde mis palabras, Mr. Dedalus \x96dijo\x96. Inglaterra est\xe1 en manos de los jud\xedos. En los puestos m\xe1s importantes: las finanzas, la prensa. Y son el signo de la decadencia de una naci\xf3n. Dondequiera aparecen consumen las fuerzas vitales de una naci\xf3n. Hace a\xf1os que lo veo venir. Tan cierto como que usted y yo estamos aqu\xed, los mercaderes jud\xedos ya est\xe1n haciendo su trabajo de destrucci\xf3n. La vieja Inglaterra se est\xe1 muriendo.\nSe alej\xf3 unos pasos con agilidad, sus ojos recobraron una vida azul mientras atravesaban un ancho rayo de sol. Iba y ven\xeda.\n\x96Se est\xe1 muriendo \x96exclam\xf3\x96, si es que no est\xe1 muerta ya.\nEl grito de la ramera de calle en calle\nTejer\xe1 la mortaja de la vieja Inglaterra.\nSus ojos bien abiertos por la visi\xf3n miraron gravemente a trav\xe9s del rayo de sol en que se hab\xeda detenido. \n\x96Un comerciante \x96dijo Stephen\x96 es alguien que compra barato y vende caro, jud\xedo o gentil, \xbfno es as\xed?\n\x96Pecaron contra la luz \x96dijo Mr. Deasy con gravedad\x96. Y se ven las tinieblas en sus ojos. Es por eso que andan errantes sobre la tierra hasta el d\xeda de hoy. \nEn las escaleras de la Bolsa de Par\xeds los hombres de piel dorada cotizan con dedos cargados de anillos. Graznidos de gansos. Pululan por el templo a los alaridos, groseros, sus cabezas conspirando bajo desma\xf1adas galeras. Nada propio: estas ropas, este discurso, estos gestos. Sus grandes ojos pesados desment\xedan las palabras, los gestos ardorosos e inofensivos; pero sab\xedan del rencor que se cern\xeda sobre ellos y sab\xedan que su celo era vano. Vana paciencia para acumular y atesorar. El tiempo seguramente lo dispersar\xeda todo. Tesoro acumulado al costado del camino: saqueado y pisoteado. Sus ojos conoc\xedan los a\xf1os errantes y, pacientes, los estigmas de la raza."'
