b'DAMIAN SELCI'
b'TEORIA DE LA MILITANCIA'
b'ORGANIZACION Y PODER POPULAR'
b'CUARENTA RIOS'
Páginas: 200
Altura: 21.0 cm.
Ancho: 14.0 cm.
Lomo: 1.12 cm.
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'9789874936028'
b'Por Dami\xe1n Selci\n\nIntroducci\xf3n: por qu\xe9 perdimos y qu\xe9 significa ganar\n\nLa teor\xeda del populismo de Ernesto Laclau puso patas arriba el mundo intelectual y signific\xf3 un avance enorme para los movimientos populares. Recordemos brevemente las teor\xedas de lo pol\xedtico que daban vueltas antes de que Laclau se volviera imprescindible, en los olvidables y olvidados a\xf1os 90: Hardt y Negri, John Holloway? Se trataba de un posmarxismo antiestatal y n\xedtidamente posmoderno que solamente pod\xeda explicar fen\xf3menos de resistencia, y nunca experiencias concretas de triunfo. Para ponerlo en t\xe9rminos claros: el lema de Holloway cambiar el mundo sin tomar el poder pod\xeda refrendarse en la lucha de los zapatistas en M\xe9xico, Hardt y Negri pod\xedan describir convincentemente las acciones de los movimientos sociales (desde los Sin Tierra en Brasil hasta los piqueteros), pero al lector siempre le quedaba la impresi\xf3n asfixiante de que el Imperio era demasiado invencible y que las acciones de resistencia nunca constitu\xedan una amenaza real? Era tan grande el enemigo, y tan peque\xf1o y local el car\xe1cter de la lucha emancipatoria, que la filosof\xeda parec\xeda contentarse con suministrar una teor\xeda sofisticada para una l\xfacida resignaci\xf3n.\n\nEs cierto que ning\xfan movimiento popular triunfaba en los a\xf1os 90, que es cuando estas teor\xedas digamos neodeleuzianas cobraron \xe9xito acad\xe9mico. Por eso, con el advenimiento de los gobiernos populares latinoamericanos ?prologados por Hugo Ch\xe1vez en 1999?, el inter\xe9s por Hardt, Negri, Holloway y los dem\xe1s posmodernos sencillamente se desvaneci\xf3. La raz\xf3n de esta decadencia es muy simple: nada del socialismo bolivariano, nada del kirchnerismo, nada del PT ni de Evo Morales era siquiera m\xednimamente legible en t\xe9rminos de estos autores. En cambio, hab\xeda un fil\xf3sofo que pod\xeda llenar el vac\xedo te\xf3rico con una serie de herramientas conceptuales totalmente acordes a las preocupaciones de la academia internacional. Y adem\xe1s era latinoamericano. Se trataba, naturalmente, de Ernesto Laclau, quien coron\xf3 sus extensas investigaciones sobre el populismo en La raz\xf3n populista [1], texto aparecido en 2005 y que se convirti\xf3 de inmediato en un cl\xe1sico. En aquel momento hab\xeda que leer a Laclau para entender a Rafael Correa: se daba un original caso de coincidencia de teor\xeda y praxis, que daba a pensar que efectivamente los movimientos populares hab\xedan dado un gigantesco salto adelante ?luego de mucho tiempo, el pueblo ten\xeda el poder, y ten\xeda una explicaci\xf3n te\xf3rica acerca de c\xf3mo lo hab\xeda conseguido. Con el sugerente a\xf1adido de que Laclau se hab\xeda permitido rehabilitar (o tal vez: desinfectar) un vocablo pol\xedtico que era mala palabra: populismo. Con Laclau, el populismo dej\xf3 de ser un agravio, y pas\xf3 a designar una forma (leg\xedtima, es decir, a priori neutral) de construcci\xf3n pol\xedtica.\n\nPero los tiempos han cambiado. Las experiencias populares de Argentina y Brasil, los dos pa\xedses m\xe1s importantes de la regi\xf3n, fueron interrumpidas, y en su reemplazo aparecieron gobiernos ultraneoliberales. El tambaleo es regional: Correa fue sucedido por Moreno, que se aline\xf3 con EEUU; el chavismo debe luchar con todas sus energ\xedas para mantenerse en el gobierno; Mujica dio paso al moderado Tabar\xe9? \xbfSignifican estos reacomodamientos un fin del populismo? No lo parece del todo; seg\xfan diversos analistas, Donald Trump gan\xf3 las elecciones estadounidenses por ser m\xe1s populista que Hillary Clinton; el Brexit habr\xeda obedecido a una tendencia similar, y la crisis econ\xf3mica mundial vuelve a darle oportunidades al proteccionismo econ\xf3mico, aquella bestia negra que los liberales cre\xedan haber ahuyentado despu\xe9s de la ca\xedda del Muro de Berl\xedn y que es f\xe1cilmente incorporable a las experiencias populistas. En resumen, la teor\xeda del populismo no parece haber perdido capacidad explicativa, precisamente porque uno de sus rasgos definitorios estaba dado por su formalismo neutral: pod\xeda haber populismos de izquierda o de derecha, esto es, la misma l\xf3gica de construcci\xf3n pol\xedtica pod\xeda servir a intereses y proyectos contrapuestos. De modo que ser\xeda f\xe1cil arg\xfcir que simplemente ha terminado la era del populismo de izquierda, y ahora toca el turno del populismo de derecha. La conclusi\xf3n es oscura. Pero para nosotros no se trata de salvar el poder explicativo de la teor\xeda del populismo, sino de encontrar qu\xe9 es lo que no ha funcionado en las experiencias latinoamericanas le\xeddas en t\xe9rminos estrictamente populistas, vale decir, en t\xe9rminos conceptuales. La hip\xf3tesis es sencilla: si la teor\xeda del populismo permiti\xf3 fundamentar (al menos en parte) el ascenso pol\xedtico y el ejercicio gubernamental de las experiencias populares latinoamericanas, la falla de estas experiencias debe reconducirse a la misma teor\xeda del populismo; puesto en otros t\xe9rminos, si los populismos concretos tienen problemas, la Idea Pura del Populismo tambi\xe9n los tiene, y debe dar la cara. No es l\xedcito desechar los problemas de Argentina o Brasil como meros d\xe9ficits de aplicaci\xf3n de una teor\xeda que en s\xed misma ser\xeda eficaz. Aunque pudiera haber algo de esto, la responsabilidad pol\xedtica (lo que los fil\xf3sofos llaman rigor intelectual) nos obliga a considerar los problemas pr\xe1cticos como problemas te\xf3ricos, y si el concepto de populismo permiti\xf3 entender el \xe9xito de las experiencias populares en la regi\xf3n, las fallas de esas experiencias debieran alumbrar, a su vez, fallas en el concepto. Con esta trasposici\xf3n, entramos en el terreno del materialismo dial\xe9ctico; hoy en d\xeda, eso significa inequ\xedvocamente el terreno de Slavoj Zizek.\n\nEl debate Laclau-Zizek es conocido y tiene varios niveles; el libro Contingencia, hegemon\xeda, universalidad [2] (co-escrito por Zizek, Laclau y Butler) recoge buena parte de los desacuerdos, que se prolongaron mucho m\xe1s all\xe1 y llegaron a la enemistad personal (en sus \xfaltimas entrevistas, Laclau pareci\xf3 perder el m\xednimo respeto por Zizek, acus\xe1ndolo de practicar contorsiones inveros\xedmiles para sostener sus posturas). Pero a los efectos de este trabajo nos concentraremos solamente en un aspecto, que es la (incompleta) cr\xedtica de Zizek al concepto de Pueblo resultante de la teor\xeda populista. La pregunta es la siguiente: \xbfqu\xe9 significa el materialismo dial\xe9ctico en relaci\xf3n con la teor\xeda del populismo? Respondamos sin dar vueltas, a riesgo incluso de adelantarnos excesivamente: significa que el antagonismo laclauiano entre el Pueblo y la Oligarqu\xeda debe ser trasladado hacia el interior del Pueblo, dando lugar a la contradicci\xf3n (interna) entre la Politizaci\xf3n y el Cualunquismo [3], entre el pueblo politizado y la gente com\xfan que termina votando, como suele decirse, contra s\xed misma. En otras palabras, materialismo dial\xe9ctico equivale a interiorizar el antagonismo (populista) y convertirlo en contradicci\xf3n interna? Traduzcamos violentamente al plano pol\xedtico: si en Argentina la gente vot\xf3 a Macri, si en Brasil el pueblo permiti\xf3 el golpe blando de Michel Temer, terminando as\xed con gobiernos que lo beneficiaban y dando paso a gobiernos que lo agreden, ello puede obedecer a mil razones, pero en todo caso demuestra que la Voluntad popular puede ir contra s\xed misma, que el Pueblo es contradictorio, que existe un Pueblo popular pero tambi\xe9n un Pueblo olig\xe1rquico, y que esta cristalina y perfectamente mao\xedsta contradicci\xf3n en el seno del pueblo constituye un paso l\xf3gico inevitable: ninguna otra cosa que la interiorizaci\xf3n del antagonismo que define al populismo, ninguna otra cosa que la asunci\xf3n de que el problema est\xe1 adentro nuestro.\n\nPodemos calificar de hegeliano a este procedimiento: la superaci\xf3n de los antagonismos implica asumirlos como tales, y asumirlos es incorporarlos, interiorizarlos, tomarlos como propios. Por ejemplo, en la Fenomenolog\xeda del esp\xedritu, la oposici\xf3n entre pura autoconciencia y vida s\xf3lo se resuelve cuando esta misma oposici\xf3n se traslada hacia el interior de la vida, dando lugar a una nueva figura del esp\xedritu: la conciencia del siervo. Del mismo modo, el antagonismo populista entre Pueblo y Oligarqu\xeda se resuelve (o supera) no cuando el Pueblo derrota a la Oligarqu\xeda digamos directamente (gan\xe1ndole elecciones o mediante una revoluci\xf3n sangrienta), sino cuando interioriza el conflicto, y descubre dentro de s\xed mismo al enemigo que cre\xeda tener afuera ?volviendo a la traducci\xf3n violenta (y en este caso, extremadamente parad\xf3jica), el problema del pueblo argentino no son los fondos buitre, sino aquella parte del pueblo argentino para la cual los fondos buitre no son un problema. La interiorizaci\xf3n involucra la espeluznante toma de conciencia de que el Pueblo es contradictorio, pero, \xbfcu\xe1les son los polos de la contradicci\xf3n? Lo hemos escrito m\xe1s arriba: hay una parte que toma conciencia, y es el Politizado; hay otra parte que se oligarquiza, y es el Cualunque. Lo que en estas p\xe1ginas llamaremos materialismo dial\xe9ctico no es m\xe1s que la asunci\xf3n de que el Pueblo interioriz\xf3 el antagonismo y de que la lucha pol\xedtica es, preeminentemente, interna: para decirlo con el t\xe9rmino m\xe1s conocido, es la batalla cultural.\n\nEl lector dir\xe1: \xbfotra vez la batalla cultural? En efecto. Pero la verdadera pregunta es otra: si la teor\xeda del populismo fue contempor\xe1nea del alza de los gobiernos de Ch\xe1vez, Kirchner, Lula, Evo, Correa, etc., \xbfqu\xe9 pensamiento debe ser contempor\xe1neo de este momento, si se quiere: de este repliegue? Repitamos a riesgo de redundar: el populismo explic\xf3 el pasado reciente, \xbfqu\xe9 explica lo que ocurre ahora? \xbfQu\xe9 viene te\xf3ricamente despu\xe9s del populismo? Y en definitiva, si la teor\xeda del populismo signific\xf3 un gigantesco avance, \xbfc\xf3mo seguir avanzando en el plano de la teor\xeda? No por el gusto de prolongar debates acad\xe9micos, sino para abordar la nueva realidad efectivamente existente en Latinoam\xe9rica y resolver sus enigmas. Y por cierto, el problema con los enigmas no es tanto resolverlos como plantearlos.\n\nPensemos en el caso argentino: resulta evidente que los actores sociales y pol\xedticos que articularon sus demandas bajo el significante kirchnerismo han antagonizado, de acuerdo con la teor\xeda del populismo, con el Ellos que demarc\xf3 el discurso (las Corporaciones); pero lo que todav\xeda no fue pensado es el modo en que el hecho mismo del antagonismo constituy\xf3 una experiencia reveladora y transformadora para esos mismos actores y alter\xf3 la naturaleza del conjunto, del Nosotros. Es decir, hay personas que literalmente cambiaron su vida debido al involucramiento existencial en la lucha antag\xf3nica. Y dejaron de pensar la pol\xedtica en t\xe9rminos populistas, es decir, en t\xe9rminos de demanda a un Otro. Como Laclau no ha escrito sobre el d\xeda despu\xe9s del populismo, lo pretendemos hacer nosotros? Y esto supone explicitar el influjo de Alain Badiou en las p\xe1ginas que siguen: para decirlo sint\xe9ticamente, la propuesta es considerar al Antagonismo como un Acontecimiento ?en t\xe9rminos de Badiou, el Acontecimiento es la intromisi\xf3n traum\xe1tica/reveladora del Vac\xedo en una situaci\xf3n dada, que abre la posibilidad de una transformaci\xf3n \xfanica; ante esto existen varias posturas, desde el desprecio hasta su abolici\xf3n, pero la del politizado es la fidelidad (lo que, en nuestros t\xe9rminos, ser\xe1 comprendido como una postura militante ante el fen\xf3meno de la interiorizaci\xf3n). De modo que nuestro planteo es post-laclauiano, porque se pregunta por lo que viene despu\xe9s de que el populismo haya hecho su trabajo.\n\nEste libro consta de tres cap\xedtulos. En la primera parte se resumen los rasgos centrales de la teor\xeda del populismo de Laclau: es decir, c\xf3mo se construye (pol\xedtica y te\xf3ricamente) el Pueblo y c\xf3mo esta constituci\xf3n, en principio puramente formal y pol\xedtica, termina produciendo necesariamente una apariencia de sustancialidad (lo que llamaremos la Inocencia). En la segunda parte se describe el proceso de la interiorizaci\xf3n del antagonismo, que converge con lo que Mao llamaba contradicci\xf3n en el seno del pueblo, y se explica la g\xe9nesis trascendental (en el sentido de que no ser\xe1 emp\xedrica, vale decir, sociol\xf3gica) de la Politizaci\xf3n en oposici\xf3n al Cualunquismo ?o sea, el pasaje del populismo al materialismo dial\xe9ctico, cuyo abordaje depende de Zizek y de Badiou. En la tercera parte se realizar\xe1 una suerte de fenomenolog\xeda del militante que interioriza la interiorizaci\xf3n y combate al cualunquismo en y para s\xed mismo, con lo que se termina convirtiendo en un Cuadro pol\xedtico, figura estremecedoramente cercana al saber absoluto de Hegel. Por \xfaltimo, unas conclusiones ut\xf3picas terribles acerca de qu\xe9 significa ganar, qu\xe9 significa una sociedad emancipada, qu\xe9 significa exactamente la liberaci\xf3n del Pueblo.\n\nSi la veloz descripci\xf3n precedente result\xf3 inteligible, para el lector ser\xe1 f\xe1cil notar que este librito busca, entre otras cosas pero en definitiva, fundamentar l\xf3gicamente la posibilidad de los Cuadros pol\xedticos. Es l\xedcito preguntarse por la necesidad de realizar un trabajoso recorrido conceptual para lograr esto, cuando cualquier fuerza pol\xedtica sabe de entrada que formar cuadros es lo principal y ya existen miles de textos sobre el tema, firmados por autoridades calificadas. Bueno, este texto intenta colaborar en ese proceso de formaci\xf3n mediante la confesable estrategia de pegar la teor\xeda del populismo a una teor\xeda de la militancia. Las ciencias sociales (es decir: las intelligentzias politol\xf3gicas, sociol\xf3gicas, period\xedsticas, filos\xf3ficas) defienden briosamente al populismo del escarnecimiento mundial al que se ve sometido, y esa batalla de las ideas se puede dar con alg\xfan \xe9xito gracias a Ernesto Laclau, quien le otorg\xf3 a lo que era un mero agravio pol\xedtico (el populismo) la dignidad de objeto te\xf3rico. Y bien, dig\xe1moslo: la militancia pol\xedtica necesita una defensa similar. Necesita elevarse al nivel del concepto, o sea, de lo universal. La impugnaci\xf3n que cae sobre la militancia es tan global y siniestra como la que sufre el populismo; y tal como muestra la historia, nada protege mejor que la filosof\xeda.\n\nPor eso, de ning\xfan modo se trata de rechazar te\xf3ricamente el populismo en bloque, como hace Zizek. Al rev\xe9s, hay que asumir plenamente la revoluci\xf3n populista, porque fue la que sac\xf3 a los movimientos populares de la mera resistencia y les dio tanto la dignidad de la disputa como una hip\xf3tesis de triunfo. Lo que hizo Laclau con el populismo representa un modo de llevar a cabo la consigna del poeta Le\xf3nidas Lamborghini, asimilar la distorsi\xf3n y devolverla multiplicada: elegir lo peor, lo m\xe1s depreciado, lo m\xe1s bajo e instintivo, y reivindicar su car\xe1cter racional (por eso, la Raz\xf3n Populista: el esc\xe1ndalo de que la turba tenga teor\xeda). Este momento de negatividad es absolutamente innegociable; Laclau es el punto desde el cual no podemos retroceder. M\xe1s a\xfan, las p\xe1ginas que siguen se proponen, en alg\xfan sentido, profundizar a Laclau, profundizar el populismo: a eso llamamos (tambi\xe9n) materialismo dial\xe9ctico.\n\nPara terminar esta introducci\xf3n, podemos preguntarnos con claridad, y respondernos de manera oscura: \xbfpor qu\xe9 perdimos? Porque falt\xf3 militancia, falt\xf3 interiorizaci\xf3n del antagonismo. Y, \xbfqu\xe9 significa ganar? Ganar significa derrotarnos a nosotros mismos, derrotarnos por completo, o sea, convertirnos en Cuadros pol\xedticos ?y reci\xe9n despu\xe9s ocuparnos del Enemigo, si es que a\xfan queda algo.\n\nNotas\n\n[1] Ernesto Laclau, La raz\xf3n populista, Buenos Aires, Fondo de Cultura Econ\xf3mica, 2005.\n\n[2] Ernesto Laclau, Judith Butler, Slavoj Zizek, Contingencia, hegemon\xeda, universalidad. Di\xe1logos contempor\xe1neos en la izquierda, Fondo de Cultura Econ\xf3mica, Buenos Aires, 2000.\n\n[3] El cualunquismo designa el culto por el hombre com\xfan, padre de familia, defensor de la propiedad, simult\xe1neamente de derecha y despolitizado. La denominaci\xf3n surgi\xf3 en Italia hacia 1945 y fue vehiculizada por la revista sat\xedrica L?uomo qualunque. Entre los iniciadores del cualunquismo estaba Giorgio Macri, abuelo de Mauricio Macri.\n\nTEOR\xcdA DE LA MILITANCIA DAMI\xc1N SELCI\n'